El número cero del primer fanzine gastronómico salió el 14 de junio de 2011, como un proyecto de Jacobo Gavira y Yanet Acosta, tras un desayuno canalla.

Acaba de salir el número 2 del fanzine y el espíritu es el mismo: un fanzine gratuito, hecho con aportaciones creativas de cocineros, escritores, periodistas, blogueros, tuiteros, pintores, fotógrafos con las que mostramos el lado más canalla de la gastronomía. En blanco y negro, en papel y de mano en mano.

Para aquellos que aún no han podido ver ningún ejemplar, hemos decidido digitalizar el cero, que seguro seguirá andando por el mundo.

Aquí está el enlace a la publicación completa de enCrudo número cero.

En este número cero del fanzine participan:

- El poeta Peru Saizprez con un poema emblemática para enCrudo y el cocinero Arturo Pardos con la filosofía de la irreverencia gastronómica.

-Los periodistas Iñaki Berazaluce & A. Domínguez hacen el ránking de las mejores palmeras de chocolate de Madrid y el chef Rogelio Barahona lanza un cuento sobre “Ejércitos de hoy en día”.

- Yanet Acosta hace crítica “Conjugando el verbo hmm” y deja claro que “Aquí se come como dios manda” (la gastronomía también puede ser propaganda).

- El escritor argentino Kike Ferrari desentraña el misterio de hacer un mate y el periodista David Farrán de Mora explica sus arte de los comistrajos.

- El periodista Curro Lucas regala subversivas recetas caníbales y el bloguero Pintxo explica cómo conseguir que una galleta sea contagiosa.

- El coacher y cocinero Alex Pereira se luce con el comic “Sopa da pedra” y el crítico gastronómico  Xavier Agulló con el cuento “Geometrías”.

- Gonzalo del Valle-Inclán pone su diccionario gastronómico y  Raquel Pardo Zamora (Raqueliquida) explica cómo hablar de vino.

-Jacobo Gavira deja su obra pequeña mesa de cocina y Luis Varona revela el restaurante más canalla de España: El Loro (abierto sólo al amanecer).

-La periodista Sara Cucala cuenta “Hígado” y Luis Montero& Sr. García imponen el “Poder vegetal”.

-Y el novelista, poeta y escritor de viajes Javier Reverte cae acuchillado por las preguntas enCrudo en este número.

El humanista, filósofo, filólogo y teólogo holandés, Erasmo de Rotterdam, escribió El Elogio de la Locura en 1509 y aunque fue un prolífico autor esta es la obra a la que siempre va unida su nombre.

Erasmo de Rotterdam cuenta a su amigo Tomás Moro que este ensayo, también conocido como Elogio a la estupidez, se le ocurrió durante su viaje a Italia y con él consigue analizar la sociedad de su época, a veces, nada alejada de la actual.

Aunque podría parecer un disparate escuchar razonar a la locura, sus frases son certeros dardos a la conciencia.

¿Hay en el mundo nada más triste, enojoso y aburrido que el deleite si no se le mezcla en mayor o menos cantidad con la locura?

Para Erasmo la falta de juicio es la mejor compensación que se puede ofrecer a la vejez y el matrimonio es solo un acto de Demencia, mientras que el mayor encanto de la mujer está en su locura.

En este elogio, Erasmo asegura que llega mucho antes al espíritu humano lo falso que lo verdadero y recalca que:

Cuando la crítica es imparcial y fustiga solamente lo que merece reprobación, no va contra nadie sino contra todos en general y por eso si alguien en particular se siente ofendido es que su conciencia le acusa.

Grecia a través de la mirada de Kostas Jaritos, el investigador creado por el escritor Petros Márkaris,  premio Pepe Carvalho 2012, es desalentadora.

Deshauciados que se suicidan, manifestaciones que provocan un embotellamiento continuo, que es imagen del atasco que asistimos por la situación económica en Europa, al que los banqueros miran desde el piso 20 de un rascacielos de un barrio tranquilo.

La mujer de Jaritos hace la compra doble siguiendo las ofertas de los supermercados cada mañana. Compra para su casa y para la de su hija recién casada, doctora en Derecho y en prácticas en un bufete de abogados. El desánimo es general en un escenario en el que sólo queda honestidad entre asesinos y  gusto por la comida.

Adrianí está completamente recuperada. Mi diagnóstico no es fruto de un estudio psiquiátrico o simplemente médico, sino de mi olfato. Encima de la mesa de la cocina hay una gran fuente de tomates rellenos.

El comisario se compra un Seat Ibiza “por solidaridad entre los pobres” y apoya a la selección española en el Mundial frente a unos suvlakis, un plato muy popular consistente en pinchos de carne y verduras que habitualmente se comen en pan de pita.

En Grecia todos los grandes acontecimientos se acompañan de suvlakis. Acuérdate de la noche en que cayó la Junta Militar. Lo celebraron con velas y suvlakis. También los Juegos Olímpicos de 2004. ¡Toneladas de suvlakis consumidos delante de las pantallas de televisión! Aunque en Navidad comamos pavo y en Pascua cordero, el suvlaki es el plato de las grandes celebraciones nacionales.

Y un guiño al “optimismo”, políticos, banqueros, policías y asesinos, probablemente comparten el mismo placer:

Ignoro qué ambiente se respira cuando se toman su café matinal los ministros y los dirigentes políticos. Por mi parte, mi café “griego ma non troppo“, porque es griego pero de máquina, lo tomo a solas en mi despacho y me saca de mis casillas que algo o alguien me eche a preder este primer -y a veces único- placer del día.

Presa

Posted: 22/02/2012 in Microrrelato negro, Yanet Acosta

-Te adoro -dijo mientras le estrujó el corazón.

La escritora Marisol Torres, compañera en la antología La vida es un bar, acaba de publicar en su blog una receta literaria en homenaje al primer capítulo de El Chef ha muerto: Mejilla a la sal.

Comienza así:

Fue un fogonazo de lucidez lo que le insufló el valor para enfrentarse a ella de nuevo. La inauguración de una retrospectiva suya en la Galería Juana de Aizpuru, la pista que necesitaba para volver a encontrarla.

El resto en su blog Bosques de Marte.

Anímate a aportar tu receta inspirada en El Chef ha muerto o una imagen. La que sale en este post es de Jacobo Gavira.

“La mejor definición del hombre es la siguiente: un bípedo desagradecido”

Así lo piensa un personaje literario que bien podría pasearse actualmente por cualquier ciudad del mundo. Sin embargo, pertenece a un funcionario frustrado, cínico y arrogante que vive en la Rusia de mitad del siglo XIX. Este personaje habla directamente a los lectores desde un sótano de la mano de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski.

Cuando se nombra a Dostoyevski siempre se piensa en: Crimen y Castigo o en Los Hermanos Karamazov, dos grandes y voluminosas novelas. Pero, una de sus obras más ágiles y rápidas, y no menos profunda, es Memorias del subsuelo.

Dostoyevski escribe Memorias del Subsuelo en 1864. Es el monólogo de un personaje que se dirige irreverente a los lectores. Sus palabras desnudan a un ser cínico y arrogante que se queda en los paños menores de la cobardía.

El protagonista se pregunta

“¿de qué puede hablar un hombre honrado con la mayor satisfacción?”

Y la respuesta es, inevitablemente:

“de sí mismo”.

El escritor ruso habla en Memorias del Subsuelo de la superficialidad impuesta socialmente, diciendo:

“para la vida humana común y corriente, vasta y sobra con una conciencia ordinaria”.

Pensamientos modernos y reveladores en este relato corrosivo y sarcástico.

Otra de las cuestiones que revela Dostoyevski es la estupidez de la venganza, ya que, cualquiera que la alimente:

“durante 40 años seguirá recordando su ofensa y, además, al recordarla irá añadiendo detalles más bochornosos, agitándose y reconcomiéndose con ayuda de su imaginación y así, simplemente, sufrirá cien veces más, que su propia víctima”.

Aunque, a veces, parece que es la propia sociedad del siglo XXI la que se inspira en esta novela del XIX. Su frustrado protagonista siente cómo se muere miserablemente y dice:

“No he conseguido nada, ni siquiera ser un malvado; no he conseguido ser guapo, ni perverso; ni un canalla, ni un héroe…, ni siquiera un mísero insecto. Y ahora termino mi existencia en mi rincón, donde trato lamentablemente de consolarme (aunque sin éxito) diciéndome que un hombre inteligente no consigue nunca llegar a ser nada y que sólo el imbécil triunfa”.

 

-Tiene Menière –le gritó el otorrino al oído y se sintió lenguado.

En 1963 el director Mark Robson adaptó al cine El premio Nobel de Irving Wallace con Paul Newman de protagonista, un escritor estadounidense que recibe el más prestigioso galardón mundial.

En el encuentro con los periodistas, el escritor, que no olvida el dry martini en casi ninguna escena y que hace seis años que habla de una nueva novela que nunca acaba, se descubre. No la está escribiendo ni va a hacerlo. Un periodista pregunta:

-¿Cómo se ha ganado la vida estos años?

-Con las novelas policiacas.

-Pero, ¿cómo es posible que el autor de grandes novelas escriba…?

-Bajo pseudónimo, claro, y no lo voy a desvelar. Tengo habilidad para adentrarme en en misterio de los seres humanos.

En lo gastronómico, lo suyo es el cóctel y el derecho a la inconsciencia:

- Mi tercer dry martini y aún no he desayunado.

Como se ve, cuestión de reputación.

-Comer es una forma de amar –le dijo a los ojos a la paloma torcaz.

 

El número 2 del fanzine gastronómico enCrudo ya está en la calle de mano en mano. Este es el menú:

-Garbancita Cristina habla de su experiencia en la cocina de Koldo Rodero: ¿Me lo dices o me lo cuentas?

-Rafa Prades crea al superhéroe Eustaquio el Marmitón.

-Carlos G. Cano hace el psicoanálisis a la tortilla española.

-José Ramón Navarro Pareja desvela la preparación zen de la paella.

-Curro Lucas hace las delicias de caníbales indignados con una receta de migas de alcalde.

-RaqueLíquida descubre las nuevas palabras del vino y Alejandro Vargas clasifica los clientes de un restaurante.

- José Aja lleva al límite el comer en su acuarela sobre papel y Ariadna Acosta muestra lo más oscuro de la cocina.

-Jordi Valero ofrece ración de microrrelato negro y gastronómico y el poteiro Rafael María Blázquez revela a lo gallego el conjuro de una queimada.

-Roberto Gómez seduce con su foto que parece lo que no es y Pablo Q muestra lo que es.

-Yanet Acosta aporta un microrrelato de Noches sin sexo y Jacobo Gavira pone los clasificados de las cocinas del mundo.

-Francisco López Canís hace anecdotario de la memoria y se va a 1976 y Pedro Fernández Castañón habla del aroma del futuro, el del durian.

-La poeta Carmen Moreno desnuda el desamor de la Nocilla y José Ramón Navarro Pareja da la receta zen de la paella.

-Carlos G. Cano recuerda de la primera a la última tortilla española en una sesión de psicoanálisis y a Fernando Huidobro le da por la oda al cocinero, mientras que Chiqui Abril clava un anuncio del mejor bar.

-Rodrigo de la Calle deja la cocina y la botánica por la pintura con un retrato de David Pinilla en #verde y Alberto Marcos diseña el chocolate.

-Y trinchado a preguntas enCrudo cae Robin Food versus David de Jorge.

¿Alguien da más? Un fanzine que suma creatividad y que se mueve de mano en mano. Si lo encuentras cuéntalo en Facebook para que siga la rueda y  si quieres ver un número anterior visita el blog.